Arquitectura que domestica claros, sombras y mareas
Diseñar con estructuras elevadas y bordes navegables exige leer cargas, despejes, vibraciones y oleaje con rigor. Nada es accesorio: pendientes, anchos, texturas y materiales definen seguridad y confort. En los embarcaderos de ferries, el matrimonio entre ingeniería naval y arquitectura pública se vuelve palpable cuando la rampa cede lo justo, el pontón respira y la espera se vuelve amable, intuitiva y luminosa.